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Observador y Observado

"Quien siempre se cree uno, nunca será capaz de separarse de sus propios elementos indeseables. Considerará a cada pensamiento, sentimiento, deseo, emoción, pasión, afecto, etc., como funcionalismos diferentes, inmodificables, de su propia naturaleza y hasta se justificará ante los demás diciendo que tales o cuales defectos personales son de carácter hereditario.

Quien acepta la doctrina de los muchos yoes, comprende a base de observación, que cada deseo, pensamiento, acción, pasión, etc., corresponde a este u otro yo distinto, diferente.

Cualquier atleta de la auto-observación íntima, trabaja muy seriamente dentro de sí mismo y se esfuerza por apartar de su psiquis los diversos elementos indeseables que carga dentro.

Si uno de verdad y muy sinceramente comienza a observarse internamente, resulta dividiéndose en dos: Observador y Observado.

Si tal división no se produjera, es evidente que nunca daríamos un paso adelante en la vía maravillosa del auto-conocimiento. 

¿Cómo podríamos observarnos a sí mismos si cometiéramos el error de no querer dividirnos entre Observador y Observado?

Indubitablemente cuando esta división no se sucede continuamos identificados con todos los procesos del yo pluralizado.

Quien se identifica con los diversos procesos del yo pluralizado es siempre víctima de las circunstancias. 

¿Cómo podría modificar circunstancias aquel que no se conoce a sí mismo?

¿Cómo podría conocerse a sí mismo quien nunca se ha observado internamente?

¿De qué manera podría alguien auto-observarse si no se divide en Observador y Observado?

Quien toma todos sus procesos psicológicos como funcionalismos de un Yo único, Individual y permanente se encuentra tan identificado con todos sus errores, los tiene tan unidos a sí mismo, que ha perdido por tal motivo la capacidad para separarlos de su psiquis".

"Observar y observarse a sí mismo son dos cosas completamente diferentes, sin embargo, ambas exigen atención. En laobservación la atención es orientada hacia afuera, hacia el mundo exterior, a través de las ventanas de los sentidos.

En la auto-observación de sí mismo, la atención es orientada hacia dentro y para ello los sentidos de percepción externa no sirven, motivo éste más que suficiente como para que sea difícil al neófito la observación de sus procesos psicológicos íntimos.

El punto de partida de la ciencia oficial en su lado práctico, es lo observable. El punto de partida del Trabajo sobre sí mismo, es la auto-observación, lo auto-observable.

Incuestionablemente estos dos puntos de partida renglones arriba citados, nos llevan a direcciones completamente diferentes.

Podría alguien envejecer enfrascado entre los dogmas intransigentes de la ciencia oficial, estudiando fenómenos externos, observando células, átomos, moléculas, soles, estrellas, cometas, etc., sin experimentar dentro de sí mismo ningún cambio radical.

La clase de conocimiento que transforma interiormente a alguien, jamás podría lograrse mediante la observación externa. El verdadero conocimiento que realmente puede originar en nosotros un cambio interior fundamental tiene por basamento la auto-observación directa de sí mismo.

La observación es un medio para modificar las condiciones mecánicas del mundo. La auto-observación interior es un medio para cambiar íntimamente.

Nos encontramos pues ante dos mundos, el exterior y el interior. El primero de estos es percibido por los sentidos de percepción externa; el segundo sólo puede ser percibido mediante el Sentido de auto-observación interna.

Pensamientos, ideas, emociones, anhelos, esperanzas, desengaños, etc., son interiores, invisibles para los sentidos ordinarios, comunes y corrientes y sin embargo son para nosotros más reales que la mesa del comedor o los sillones de la sala.

Ciertamente nosotros vivimos más en nuestro mundo interior que en el exterior; esto es irrefutable, irrebatible.

En nuestros mundos internos, en nuestro mundo secreto, amamos, deseamos, sospechamos, bendecimos, maldecimos, anhelamos, sufrimos, gozamos, somos defraudados, premiados, etc.

Incuestionablemente los dos mundos interno y externo son verificables experimentalmente. El mundo exterior es lo observable. El mundo interior es lo auto-observable en sí mismo y dentro de sí mismo, aquí y ahora.

Cuanto más se explore este "Mundo interior" llamado "Uno mismo", tanto más comprenderá que vive simultáneamente en dos mundos, en dos realidades, en dos ámbitos, el exterior y el interior".

V. M. Samael Aun Weor